#RepiensalaColección Matilde Pérez


Martes, 20 de abril de 2021




Matilde Pérez (1920-2014) es prácticamente la única artista que en Chile desarrolló una trayectoria rigurosa por los caminos del arte cinético, siendo una figura particular tanto en el contexto local, por su independencia productiva, como en el internacional, por lo particular de sus investigaciones. 


En 1960 llega a París y forma parte del Groupe de Recherche d’Art Visuel (GRAV), al tiempo que forja una estrecha relación con Víctor Vasarely. Es aquí donde la artista inicia sus investigaciones de collages que significaron un quiebre en su trayectoria previa y una ruptura con el contexto local. 


A estas primeras generaciones de collages pertenece la obra Ritmo continuo (1962), compuesta por una serie de cuadrados y rectángulos de madera pintada en tres tonos diferentes. Ordenados, dan lugar a ritmos que derivan de una línea sinuosa. La disposición genera la ilusión de que las formas recortadas funcionan como perspectivas de un cuadrado ilusorio completo que gira en un eje paralelo al espectador. 


Al ser exhibida por primera vez en la Casa Central de la Universidad de Chile, en los años sesenta, la obra generó extrañeza por sus materiales, dado que no correspondían a los tradicionalmente asociados a la pintura. Se trató de un gesto inédito en el campo local, marcando una carrera radical, compleja y progresivamente ajena a colectivos e instituciones. 


Fuente: Catálogo Razonado. Colección MAC. 


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