Lo mataron

Manaure

Fechada en 1963, Lo mataron pertenecería al período inicial de la serie Suelos de mi tierra, no solo por su fecha sino especialmente por el manejo de los pigmentos y las gamas cromáticas, muy similares a las que utilizó en su primera obra abstracto geométrica: óleo negro, blanco y rojo. Suelos de mi tierra se caracteriza, en cambio, por referir sistemáticamente el mismo motivo: un cadáver pudriéndose, cuyas gamas cromáticas, generalmente monocromas y fluorescentes, simulan una iluminación que surge de los vapores que emanan del cuerpo putrefacto, creando a la vez, la ilusión de que el cadáver ha permanecido largo tiempo entre una vegetación característica de la sabana, húmeda hasta el punto de evocar la imagen de tierras pantanosas.

Sobre un plano y opaco fondo negro, elaborado con grandes pinceladas apaisadas en la madera que le sirve de soporte, en la obra figura la imagen de un esqueleto yacente situado en el plano de tierra de la superficie pictórica, realizado con pigmentos blanco y rojo, y en finos trazos gestuales. En la zona media, una suerte de nube de vapor –cuya textura contrasta con el fondo y con la linealidad de los trazos del cadáver– simula ubicarse sobre el esqueleto, mientras que en el ángulo inferior izquierdo, un efecto similar ayuda a despegar la figura del fondo, al mismo tiempo que genera la ilusión de un plano de tierra sobre el que yace la osamenta. Las líneas rojas en lo que alguna vez fueron cabeza, brazos y piernas, otorgan sentido al título, tiñendo la obra de un profundo dramatismo que probablemente cita la intensa violencia rural que precedió en Venezuela a la guerrilla urbana.

Guadalupe Álvarez, Catálogo Razonado MAC, 2017.