El velorio

Vila

Entre 1925 y 1956, Vila desarrolló una modalidad de pintura figurativa costumbrista donde predominan las temáticas vernáculas, las escenas campesinas y las fiestas populares. A través de estos temas el artista manifiesta su interés por indagar en la identidad cultural del pueblo, mediante la representación de sus costumbres, celebraciones y ritos. Este es el caso de El velorio, ceremonia fúnebre donde familiares y amigos acompañan al difunto antes de su entierro. Entre los personajes del cuadro figuran compadres, lloronas, un militar, dos niños y un perro. Sobre el ataúd, inclinado por medio del abatimiento del plano horizontal para mostrar el rostro del difunto, y en una perspectiva que no se condice con el resto del cuadro, se abre un espacio fantástico. Una especie de nube que contiene la visión que nos revela el episodio en que tres hombres atacan y dan muerte al difunto.

La escena general ilustra en detalle el rito del velorio y lo hace recurriendo a ciertas soluciones formales y elementos propios de la representación popular, característica que el crítico de arte Antonio Romera definió como una “dignificación de lo popular”, ya que el pintor reelabora y combina formas y motivos a través de una serie de recursos plásticos más doctos, con el objetivo de construir en el cuadro el efecto fúnebre que busca representar. Esto es visible en las figuras que parecen flotar en la escena, ya que no hay una construcción regular en la representación del espacio, al mismo tiempo que este no sigue una proyección lógica de la perspectiva geométrica, produciendo así un efecto de irrealidad y fábula, ligado a las creencias populares y sus manifestaciones, como ocurre en las escenas milagrosas y los exvotos.

Amalia Cross, Catálogo Razonado MAC, 2017.